La guerra: una forma de resolver conflictos
“La guerra es el horror descarnado, es un lugar del que si uno sale vivo, nunca sale bien parado”
Fran Sevilla
Los pasados 4 y 5 de abril de 2006 tuvo lugar en el paraninfo de la Universidad de Málaga, el III Seminario Internacional de Reporteros de Guerra. Por allí pasaron algunos de los profesionales más destacados de esta especialidad periodística, como es el caso de Bru Rovira, Fran Sevilla, Mercedes Gallego o Ramón Lobo, que compartieron con los estudiantes de la UMA sus experiencias en el campo de batalla.
Este tipo de congreso tiene una gran importancia debido a que nos dan la oportunidad de hacer una reflexión común sobre un tema tan importante como es una guerra. En la mayoría de los medios de comunicación, sólo se da a conocer qué atentados ha habido, el número de muertos, nuevos conflictos entre diferentes países, etc. por ello, es muy importante que existan este tipo de actos en los que se conoce cuál es la realidad de los conflictos armados, la situación en la que quedan los países afectados o cuáles son las verdaderas víctimas. Este año, hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre algunas ideas y estudiarlas con detenimiento; las más interesantes fueron el papel de la mujer en un conflicto armado, que explicó Mercedes Gallego; la guerra como espectáculo, Fran Sevilla; el caso de José Couso, Pascale Bourgeaux; el encuentro con otras civilizaciones, Bru Rovira; la crónica de guerra como género literario, Alberto Sotillo; otros ponentes, como fue el caso de Ramón Lobo, o Javier Espinosa, se centraron en compartir sus experiencias como reporteros de guerra y dar consejos a los futuros periodistas y comunicadores.
A lo largo de la historia, el ser humano se ha agrupado en colectivos en los que se han desarrollado diferentes costumbres y formas de hacer las cosas. Cuando estos colectivos o sociedades se encuentran con otras, existen varias reacciones posibles: la primera de ellas sería negar al otro dando por hecho que las costumbres propias son las más acertadas. La segunda reacción posible sería el diálogo y el encuentro entre ambos, éste sería el camino más complejo. La tercera opción es la guerra y la confrontación; ésta parece ser la opción por la que nos terminamos decantando siempre. Desde que el hombre es hombre, ha demostrado una vez tras otra que el conflicto va unido al ser humano, siempre ha optado por la vía fácil que supone emplear la fuerza y las armas para imponerse a los demás, en lugar de intentar escuchar al otro, comprenderle y aceptarle como es.
Por otro lado, aunque ninguna guerra está justificada, lo más vergonzoso de todo son las motivaciones que llevan a un gobierno a enfrentarse a otro, que suelen ser la conquista de territorios, el dominio de las materias primas, venganza o simple discrepancia religiosa o política. En la vida cotidiana, cuando una persona tiene un problema con su vecino no le declara la guerra, sino que opta por una solución más civilizada, como es acudir a un juez y atenerse a leyes aceptadas por todos; entonces cabe preguntarse por qué si todos los días somos capaces de resolver problemas de forma civilizada, nuestros gobiernos no lo son. Y lo que es peor aún, por qué los ciudadanos aceptamos las guerras como algo normal o incluso, muchas de ellas, las desconocemos por completo.
Es inevitable pensar que los medios de comunicación tienen un papel fundamental en que se conozca o no un conflicto, o incluso en que el espectador esté a favor o en contra. Fran Sevilla, distinguió tres tipos de guerras, las olvidadas (la mayoría de las guerras africanas), las invisibles, que quieren ocultarse por intereses (es el caso del Congo) y por último, las guerras mediáticas, que es el caso de las guerras de Afganistán e Irak. En este tipo de guerras, se busca manipular, polarizar la información y sobre todo, entretener, pero no informar.
La mayoría de los ponentes, destacaron la importancia que tiene el hecho de que el periodista no se conforme con la verdad de los despachos, sino que persiga la verdad, aunque sea difícil. De esta forma, podrá dar a conocer lo vivido, la realidad de un país que atraviesa una situación de excepción como es la guerra y la situación de los habitantes de ese país. Como consecuencia de esto, todos los reporteros que mueren trabajando en un conflicto armado - en esta edición se ha homenajeado a Julio Anguita Parrado- son la personificación del trabajo en pro de la verdad.
Por último, cabe destacar que a través del entusiasmo con el que la mayoría de los ponentes relataron sus diferentes experiencias, transmitieron la vocación y entrega hacia su profesión, cautivando así durante los dos días a todos los asistentes.

Little dijo
Querida Isa,
Quien quiere la guerra negocios tiene con ella
Un saludillo!
9 Abril 2006 | 09:24 PM